LOS CUENTOS INFANTILES

 

En el gran espacio cósmico reinaba la armonía y todos los señores que vivían en grandes casas esféricas cantaban a la gloria del Creador y a la alegría de pertenecer a esta gran familia solar. De tiempo en tiempo nuevos miembros se incorporaban a esta unión de seres excelsos, cada uno con su casa, no tan completa como la de sus hermanos mayores, pero siempre con seres dispuestos a iluminar cada rincón obscuro y a cambiar cosas viejas que ya no servían, por cosas más aptas para las nuevas funciones.

Regularmente eran visitados por cada uno de esos "señores" que amorosamente invitaban a cumplir pruebas y requisitos que demostraran que crecían en conciencia y responsabilidad.

Había quienes no se daban cuenta de la importancia de estas oportunidades y con tristeza veían que todavía no estaban preparados para colaborar con sus compañeros de grupo y que iban a tener que estar más atentos a la parte que les correspondía cumplir dentro del trabajo de hermanos. Esta situación obligaba a otros más despiertos a hacer un trabajo mayor y a extremar su aporte al beneficio de todos.

Así como comienza esta historia que tendrá forma en el libro de Alice Bailey "Los Trabajos de Hércules". Toda la literatura infantil narrada en cuentos fantásticos, y la parte oculta de todas la creencias bajo formas de mitos, leyendas, historias más o menos creíbles, nos hablan de dificultades superadas con no poco esfuerzo, que han debido afrontar seres que se los honraría con el adjetivo de "héroes", que haciendo surgir sus virtudes superiores, han ido expandiendo su conciencia y han abierto camino para los que están despertando de ese sopor en que cayeron al entrar en la materia.

Con el cuento se abren los ojos sobrehumanos de la imaginación. Con ellos, si la capacidad imaginativa del lector no se atrofia por falta de uso, continuará viendo toda su vida, el mundo vibrante de los personajes literarios, no menos real que el nuestro, pero creado de la sutil materia del espíritu.

El héroe no va a esperar lo ordinario sino que va a conseguir lo extraordinario. El poder de la existencia va a pasar entonces del mental devorador, al corazón.

Los cuentos nos invitan a ese cambio de óptica que genera el infinito de lo posible, siendo ese infinito el que hay que trabajar. La adhesión al objetivo de cambio, la confrontación con los obstáculos y la inspiración, harán abandonar así las falsas necesidades, los deseos de poder, de dinero, de gloria, de consumación dictados por las influencias exteriores que nos condicionan.

Los obstáculos no son jamás muros infranqueables sino fuerzas sobre las cuales se apoya el héroe para llegar más lejos.

El cuento es no sólo nuestra historia sino un espejo de aspectos de nosotros mismos que ignoramos o rechazamos y que no sabemos ver tal como es. Por eso, a través de él podemos tomar conciencia de lo que nos ata y de lo que nos libera: darnos cuenta de que la auto transformación es posible.

El cuento, como todas las obras de arte, es rico en símbolos y arquetipos, por eso la resolución del enigma no se encuentra en el interior del relato sino en nuestro interior. La ficción responde a una necesidad muy profunda del ser humano y es no contentarse con la propia vida.

El libro es una segunda vida, como el sueño, pero es un sueño que dura pues por ser legible, tiene el poder de repetirse. Los cuentos no se han hecho para dormir a los niños, sino para despertar a los hombres a la conciencia de sí mismos. Proporcionan un sano ejercicio a los "músculos emotivos de la inteligencia", abren nuevos horizontes a la imaginación y amplían la intensidad del ideal de vida. La imaginación como la inteligencia o la sensibilidad, se cultiva o se atrofia. !Hasta dónde llega su acción, que la ciencia ha descubierto que leerles cuentos a los niños previene de Halzheimer!

Los niños captan enseguida el sentido mágico de los cuentos pues viven inmersos en el mensaje secreto del Universo.

Virtud quiere decir fuerza y en los cuentos se pone a prueba la virtud o fuerza interior que tiene el personaje o héroe ya que sabe que no puede volver atrás.

El héroe, objeto de un antagonista, está sujeto a encantamiento, se libera liberando, tiene pureza de intención, perseverancia ante las pruebas y la frustración; ha superado la ira y el miedo, ha renunciado al placer pasajero.

El valor iniciático del cuento es tal porque "éste" lo inicia en valores éticos personales y sociales que lo ayudarán a crecer dándole modelos exitosos a través de sus aventuras supuestamente imaginarias. La técnica del "como si" da brillantes resultados al demostrar que "es posible el cambio de actitud"que es una experiencia válida (valentía, valor, y que lo que cuesta, vale). Al fin y al cabo Iniciación no es más que maduración espiritual, acceso al nivel transreal, revelación de lo sagrado.

El cuento, como obra de arte, tiene que completar lo que la Naturaleza deja incompleto. Ciertamente, no fueron inventados para diversión de los niños, sino que fueron narrados por Iniciados para todos aquellos que estén prontos a recibir de ellos verdad y sabiduría. Son sus imágenes como escritura cósmica que podemos aprender a leer. No son simples figuras o símbolos como los de la escritura ordinaria, sino que en sí mismos son las realidades vivientes de las verdades cósmicas que ellas representan.

La piedra que habla, el árbol que alimenta y el animal que guía o protege, nos muestran la unidad de los tres Reinos de la Naturaleza, símbolo de la estructura trinitaria del Universo. La imagen de la pequeña heroína o la princesa, representa el alma humana en sus avatares de evolución, un alma que desde su origen espiritual comienza a recorrer libremente un camino de experiencias a través de otros mundos y otras esferas donde tendrá que enfrentarse a peligros, tentaciones y destinos que pueden parecer crueles o injustificados, pero que sin embargo no lo son.

La Humanidad está regida por la Ley de los cambios de Conciencia. La rana que pronostica a la Reina –atribulada porque no tiene hijos- que pronto dará a luz una niña, simboliza al vivir en el agua y saltar a la tierra firme, la facultad de captación de la atmósfera espiritual y es por lo tanto augur del tiempo que vendrá. El malo es siempre malo y es castigado. El bueno es siempre bueno y es recompensado. No hay personajes ambivalentes que tanto desconciertan a todo el mundo.

Dice Rudolf Steiner que los conceptos abstractos pueden convertirse en imágenes. Al contemplar una imagen se involucra también nuestro sentimiento y si la imagen es verdadera, tiene un efecto armonizarte sobre nuestro cuerpo.

La Bella Durmiente nos habla de la princesita, nacida de padres reyes. Ella es presentada al reino celebrando una gran fiesta, contando entre los invitados de honor, doce hadas o mujeres sabias del lugar, las que irán presentando y obsequiando sus dones. Doce son los signos del Zodíaco, doce son las hadas invitadas a la fiesta del Rey y la Reina. Cada una concedió una gracia a la Princesita: Aries, la fuerza de voluntad y el entusiasmo por la vida, Tauro, la belleza y una melodiosa voz, Géminis el don de la palabra, Cáncer la pureza de sentimientos y así sucesivamente nobleza, inteligencia, talento artístico, valentía , altruismo...pero antes que Piscis pudiera hacer su regalo, todo se estremece ante la aparición de la décimo tercer hada. En palacio sólo había doce platos de oro, y los reyes habían olvidado esta invitada subestimándola y por más que intentaran reparar el error ya era demasiado tarde. ¿Quién era esta decimotercera hada? Pues sí, la Tierra que lleva en sí implícito el aguijón de la muerte y que representa el Karma. Ella sentencia como venganza que la princesa morirá al pincharse con un huso al cumplir los quince años. Ante esta sentencia y "regalo", sólo le quedaba al hada Piscis, no pudiendo anular el maleficio, sí atenuarlo haciendo que todos, princesa incluída, durmieran por cien años. Al cumplir la hija del Rey los quince años, lo espiritual paterno y lo anímico materno ya no operan más. La joven personalidad depende de sí misma. Es la misma hija del Rey que toma el huso: el pensamiento propio comienza, se vuelve egocéntrico. Comienza el "ocaso de los dioses" y se convierte en ciudadano del mundo terrenal y objetivo, al que tiene que conquistar de ahora en adelante por el pensamiento. La/el joven se encierra en sí misma/o, rehuye lo exterior y se vuelve agresiva/o. El cuento dice: "las espinas proliferan y rodean la torre".

El encantamiento tiene lugar en el aposento superior. La torre, con su cuartito representa la parte más alta del cuerpo, donde se ubica el cerebro, allí se teje el hilo del pensamiento, y el alma que hasta entonces vivía plácida y confiada en su destino, siente el pinchazo del conocimiento intelectual, que como gran desafío, surge analítico, sorprendente y poderoso.

Pasado el tiempo en el cual la decimosegunda hada había atemperado el vaticinio de muerte, dando cien años sólo al sueño en que todo el castillo quedaría sumido, el Príncipe bajo el signo de la rosa , llega para despertarla con el beso que sólo Él como símbolo del Espíritu , hará la Boda Real, porque ha besado al Alma en un nuevo despertar, como lo señala Piscis que marca el fin de una Era y el comienzo de otra, Acuario con un mayor despertar de la conciencia. El Amor será más poderoso que la Muerte.

La Bella Durmiente es un cuento del Destino pues las espinas retroceden por sí solas ante el Príncipe que viene a celebrar la unión del Alma con el Principio espiritual Superior.

Es el cuento del 12, la cifra del Espacio.

Blancanieves y los 7 enanitos

Ya el título nos muestra la Luz cristalizada y los siete colores que contiene.

La madrastra va a representar la personalidad terrestre que no puede igualar en belleza al Alma y el espejo de la conciencia se lo recuerda continuamente, a quien vive dominada por la soberbia y la envidia.

Lo "terreno" en La Bella Durmiente va a hacer que se duerma, en Blancanieves va a envenenarla y no podía ser por otro fruto que por la manzana. El que toca una manzana siente que tiene en su mano algo a la vez celestial y terrenal. Todo el tiempo que está en el ataud como dormida nos muestra que seguía siendo "blanca como la nieve, roja como la sangre y con el cabello negro como el ébano"

"Blancanieves es la hija de un Rey" reza en el ataud. La custodian una lechuza, un cuervo, una paloma, los geniecillos elementales, la Naturaleza entera espera la resurrección del Alma humana, el "despertar" que le permita acompañar al Príncipe a la casa del Padre, tal como le fuera propuesto por Él mismo.

El espejo es el ojo universal que todo lo percibe. El espejo es la representación de la Madre Naturaleza con su sabiduría y sin ocultar la Verdad. Es la conciencia de la Reina que le grita la Verdad.

Internarse en el bosque es abrirse camino en el inconciente hasta encontrar la senda que conduzca a la conciencia.

7 años tiene la niña y no debe ceder a la tentación de abrirle la "casita" a cualquiera que quiera engatuzarla, pero lo superfluo y frívolo- cintas para el pelo y peineta-son pruebas que no resiste, como la manzana que pasa a ser una prueba más comprometida ya que sólo el movimiento que origina el Príncipe va a conseguir despertar a la niña que la invita a un nuevo ciclo de experiencias.

El final feliz es una expresión de todas las enseñanzas esotéricas que nos dicen que la única verdadera felicidad se halla en la superación de los obstáculos materiales enquistados en nuestro yo más íntimo.

 

Cenicienta

 

Es el símbolo del Paraíso perdido y descenso del Alma al mundo del sufrimiento. Las cenizas son símbolo de los muertos y de la transitoriedad humana. No obstante sentarse junto al hogar es ocupar una posición en el centro espiritual interior, lugar de la transmutación del Espíritu por el Fuego,

Mundo interior de la experiencia del Alma. El hogar es también un lugar de dominio femenino.

Si Cenicienta es el Alma, sus dos hermanastras representan el cuerpo y la mente. Las tres hermanas juntas representan los tres estados de la evolución del entendimiento del hombre.

Ella es un alma ya vieja en experiencia, pero no obstante, sabe que todavía no puede acceder al palacio del Príncipe-o Yo Superior. Quedan trabajos kármicos por cumplir.

El hada madrina representa el Ángel de la Guarda, una de las 72 entidades espirituales que han sido destinadas por Dios para escuchar nuestras oraciones, instruirnos y protegernos.

Cenicienta logra su transmutación espiritual a través de pruebas cotidianas que soporta con dulzura y perdón hacia quienes la ofenden.

La zapatilla de cristal pertenece a la mitología de la Luz. El cristal tiene poderes mágicos. En la Alquimia se le consideraba como un símbolo de la perfección espiritual: es la auto-luminosidad, la visión interior perfecta y la pureza. Hace que simbolice el cambio de un estado a otro, de forma que una persona sagrada o purificada no toque el suelo.

Como no conviene mezclar los asuntos materiales con los espirituales, a las doce de la noche, todo volverá a su aspecto anterior. Al sonar las campanadas, en su huída pierde en la escalinata uno de sus zapatitos o lo que significa dejar parte de su espíritu en lo alto antes de seguir bajando al mundo material.

El Príncipe saldrá a buscarla y la reconocerá al ver el otro zapato guardado que testimonia su linaje.

Cenicienta (Alma) acepta casarse con el Príncipe (o Yo Superior) a quien ha conquistado ayudada por su Hada Madrina.

Los mitos como los cuentos son los sueños del mundo. Son sueños arquetípicos y como tal ofrecen modelos de comportamiento. No hay nada que ayude tanto al desarrollo de niños o jóvenes como la visión de una persona ideal sobre la que puedan modelar su propia personalidad. El amor por los príncipes y las princesas se transformará después en homenaje a los héroes mitológicos y posteriormente en reverencia por los grandes hombres de la historia cuyas huellas desearían seguir.

Los cuentos nos dan la Fe inquebrantable en el poder de la metamorfosis.

Joseph Campbell decía: "el objetivo último de la hazaña no debe ser ni la liberación ni la felicidad personales, sino la sabiduría y el poder para servir a los demás".

Por iniciativa del Dr. Julio Correa expuesta en el Congreso Internacional de Cancerología en 1978 se hizo la experiencia bajo el título "La técnica de narración de cuentos : el recurso imaginario en el tratamiento del paciente canceroso"

Cuando una historia está en nuestra mente podemos ver su aplicación a algo que ocurre en nuestra vida. Nos da una perspectiva sobre lo que está pasando. No tenemos una literatura comparable que la reemplace.

Un mito es....una máscara de Dios.

Esther Robledo.-Diciembre de 2003.

 


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