APOCALIPSIS

 

"Si Ustedes me preguntan en este momento si creo en las profecías del Apocalipsis les diría radical, y absolutamente que no, ya que para mí el verdadero sentido apocalíptico se halla únicamente en el ánimo irresoluto de las gentes y en su manifiesta incapacidad de embellecer la vida en términos de unión y realización. Se nota muy acusadamente en los ambientes sociales del mundo la presencia de una inmensa cantidad de formas psíquicas inferiores tan increíblemente vívidas y llenas de fuego destructor, que viendo el pasado de la humanidad a la luz de los registros akásicos nada tienen que envidiar a las nocivas influencias psíquicas o astrales que ensombrecieron durante siglos los ambientes sociales de civilizaciones antiquísimas ya desaparecidas.Y he de hacer constar que siempre que hago referencia a aquellas viejísimas geografías, me siento embargado por la pesadez del ambiente psíquico que predominaba en auqellos tiempos y me parece captar la incapacidad manifiesta de los ciudadanos de entonces por resistir la presión de las influencias psíquicas reinantes y de hacerles frente utilizando las armas del entendimiento y del libre albedrío que la naturaleza les había concedido.
No es de extrañar entonces que de aquellas viejas tierras fuese desaparecida toda presencia de vida, por cuanto esotéricamente sabemos que por encima de las limitadas veleidades humanas y de sus actos contrarios a la rectitud del entendimiento, triunfa siempre una Voluntad serena e inquebrantable que pesa cuidadosamente los actos de los hombres y los somete al juicio de una LEY que ni premia ni castiga, pero que inexorablemente cuida que se cumpla el destino humano y planetario. La Ley de causa y efecto es justa, infalible e impersonal, muy al contrario de las leyes humanas, en cuyos códigos de justicia se aprecia muy poco amor y muy escasa comprensión.

Pero volviendo sobre el tema del Apocalípsis y sus acendrados defensores, sólo debo decir ( y espero que sea correctamente interpretado ), que sus llameantes estructuras se fraguan dentro del corazón humano, y que no habrá Apocalipsis alguno si el ser humano las destruye allí, venciendo el temor y la indecisión, por más que así lo aseguren y se empeñen en demostrarlo las mentes fatalistas y apocalípticas de nuestros días. Sin embargo, y viendo la insistencia de estos falsos profetas en pintar el futuro del mundo con las negras tintas del fatalismo y del oscuro presagio, cabe preguntarse si además de arremolinar energía psíquica negativa en los ambientes sociales del mundo –en un intento de reproducir el pasado decadente - ¿no habrá también en el trasfondo de sus estridentes afirmaciones alguna que otra motivación netamente interesada, egoista y hasta quizás profundamente inhumana....¿Se han detenido Ustedes a preguntarse alguna vez cuál es la causa de la impresionante y abigarrada multitud de " salvadores espirituales " que viven a costa del temor engendrado en el corazón de las gentes por los constantes y estridentes gritos apocalípticos de tantos y tan falsos profetas ?.

 

Por favor, intentemos ser profundamente analíticos y observemos fríamente este fenómeno social de nuestros días. Veremos por un lado el cuadro de "desolación apocalíptica" que presenta como inminente la destrucción sistemática de todo un ciclo planetario; pero, por el otro lado – y casi como un inevitable contrasentido muy inteligentemente calculado – se nos presenta la idea de "salvación" bajo una prodigiosa y exhuberante profusión de ideas, de conocimientos y doctrinas llevadas adelante por todos los especialistas y técnicos del mundo del espíritu, los cuales les ofrecen solamente "la salvación del alma" a cambio naturalmente – y es allí donde ha de hallar el inteligente observador la clave de muchas de las afirmaciones apocalípticas de nuestros días – de unas míseras e innobles monedas, las mismas monedas simbólicamente representadas en la imagen pictórica de Judas; o aquellas otras ganadas a precio de deshonra por los mercaderes a quienes Cristo arrojó del Templo.

 

Así, tras la increible profusión de ideas, de pensamientos y de afirmaciones apocalípticas de lo que le aguarda al Planeta Tierra, yo vislumbro, mirando muy al fondo de la cuestión, a una serie impresionante de individuos de escasa condición espiritual que a cambio de dinero venden su mercancía de salvación, de seguridad o de confianza a un público "subconcientemente aterrorizado" o sutilmente manipulado. Es decir que existe a la par de los grandes monopolios industriales y comerciales un verdadero monopolio de la vida del Espíritu, al cual se intente comercializar utilizando las viejas técnicas del convencimiento por el terror como en los primitivos tiempos o las que se asientan en la ignorancia espiritual por falta de conocimientos adecuados.

 

Bien ; creo sinceramente que todos deberíamos interrogarnos acerca de este hecho social de nuestros días y tratar de ver qué es lo que se esconde tras este fenómeno casi generalizado dentro de nuestra sociedad moderna que va de las áreas irrazonables del terror a las de las más sofisticadas fórmulas de salvación. Hoy día, Ustedes lo habrán podido observar, hay mercancía espiritual para todos los gustos : escuelas de yoga, de meditación más o menos trascendental, exóticos gurús venidos de Dios sabe dónde, sistemas ingeniosos de comunicación psíquica, psicofonías y , como culminación de este espectacular caos esotérico, la imagen gloriosa de los extraterrestres aunque en el centro del turbio y espectacular proceso veremos correr siempre la imagen aterrorizadora del Apocalipsis.

 

Y, ¿cómo se forma un ambiente apocalíptico? A veces no es siquiera necesario hacer sonar estridentemente la voz del profeta. Basta con inundar de miedo el corazón de las gentes, pintarles muy viva y espectacularmente el destino aciago que le aguarda a la humanidad, ( ¿cuántos libros se han escrito sobre ello? ), hablarles constantemente de guerras y desastres, llenar sus ojos de películas e imágenes bélicas, acentuar mentalmente las presiones ambientales con el concurso de hábiles ingenios de comunicación astral, convencerlas de la inutilidad de la lucha, confiscar su espíritu por la desconfianza en las propias fuerzas y llenarlas finalmente de terror aumentando su sensibilidad psíquica y no dotándolas del suficiente control para luchar contra las mil tensiones ambientales : las consecuencias no se hacen esperar. El ambiente social humano se tiñe de colores oscuros e indeseables, así como de repugnantes formas psíquicas....¿Ha logrado observar alguien las formas psíquicas pertenecientes a los estados de conciencia del miedo, de la indecisión, de la duda o de la desesperanza.? Son realmente deprimentes, ya que llevan en sí la frialdad de la muerte. Y tal es la obra de los apocalípticos y de los falsos profetas de nuestros tiempos. Incapaces de contener virilmente su propio miedo o de frenar sus sádicos impulsos de llenar de terror el ánimo de los demás, están ayudando a crear en la atmósfera etérica de la Tierra las condiciones precisas que generarán toda serie de desastres, desde la guerra, como expresión singular de voluntades opuestas, hasta la extinción lenta pero segura de la vida del espíritu por falta de amor y compasión.

 

No sé si habrán leído Ustedes alguna vez , el Preámbulo que acompaña a la Declaración de los Principios del Organismo Internacional de la UNESCO. Dice así : La guerra se fragua en la mente de los hombres, y es en la mente de los hombres donde deben ser establecidos los baluartes de la Paz. Este Preámbulo refleja esotéricamente las causas de todo conflicto bélico y ofrece sencillamente los métodos de evitarlo.
¿Se dan Ustedes cuenta del alcance filosófico, científico y realmente humano de esta Declaración? No es hablando de guerras o de posibles contiendas bélicas por muy bien señaladas que se hallen sobre un mapa de la Tierra ni ensombreciendo el ánimo de las gentes con los nefastos detalles del Apocalipsis como será salvada la humanidad, sino nutriendo su alma marchita por tanta inseguridad manifiesta, con el cálido fervor del amor y de la confianza. Creo que todos deberíamos hacer esto último con un poco de comprensión y de buena voluntad.

 

Ahora bien, consecuentemente con este clima de terror, de duda y de desconfianza no es extraño que nos vengan "salvadores" desde todos los ángulos del Cosmos, es decir, que hemos perdido tan virtualmente nuestras capacidades de reacción psíquica e inteligente, que nos hemos ido alejando progresivamente de nuestro propio ser con sus infinitas posibilidades de redención y salvación espiritual, ancladas en las entrañas de nuestro viejo y poco conocido mundo, y hemos tendido la vista y nuestra suprema esperanza hacia las silentes y misteriosas oquedades del Cosmos absoluto.

 

Hemos creado así otra de las grandes ilusiones del espíritu en los momentos presentes: los extraterrestres; aquellos portentosos seres a quienes quizás nadie ha visto realmente todavía, pero cuyas vidas aparecen tan sorprendentemente superiores a nosotros que, lógicamente se les presta unas exageradas y generales devociones.¿Se dan Ustedes cuenta de que esta idea de ayuda o de "salvación extraterrestre" es consanguínea – si me permiten la expresión – con la idea de terror apocalíptico que hace estragos en el corazón de las gentes ? ¿Y han observado también cuánta gente lucra comercialmente hoy en día con esta creciente marea de convicciones que tiene como base la entrada en nuestro mundo de una serie de exóticos personajes provenientes de otros Sistemas o de otras Galaxias con los cuales muchas personas "previamente elegidas" pretenden haber establecido contacto ?

 

¡Cómo si nuestro planeta fuese una pista de aterrizaje de todas las naves cósmicas procedentes de los más alejados puntos del espacio con la idea e intención definida de "salvarnos" o de mostrarnos las excelencias infinitas de sus privilegiados mundos! Muy sinceramente ¿no creen que colectiva e individualmente nos falta seriedad, entendimiento y valor espiritual ?

 

He podido leer mensajes provenientes de estas presuntas entidades extraterretres, algunos de ellos muy ingeniosos, pero a mi entender jamás rebasaron la medida normal de un hombre inteligente del Planeta Tierra. Los que hemos tenido la fortuna de leer y meditar libros de tan concentrada sabiduría como "La Doctrina Secreta" de Mme. Blavatsky, o "Un Tratado sobre Fuego Cósmico" de Mrs. Alice A. Bailey, sólo por citar algunos, hemos sido conscientes del gran océano de salvación y de sabiduría que existe en los niveles mentales de nuestro pequeño pero glorioso planeta. Hay un mundo de significados, más allá de las pequeñas voluntades de los hombres que exige ser descubierto y explorado. Es la Tierra de Promisión de la que extraen sus inspiraciones todos los seres inteligentes del Planeta, aquellos que se libraron del miedo, que destruyeron las bases apocalípticas de sus vidas y levantaron sus espíritus sobre las tierras inamovibles de la Eternidad.
Vicente Beltrán Anglada

 


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