Capítulo 23

 

Tutankamon, un gran Iniciado (I)

 

 

-Creo –comenzó Xavier- que cada persona tiene sus propias certezas, y puede exponerlas a los demás, aunque sabe que, como son el fruto de procesos mentales propios, no deben ser creídas a pies juntillas, ni tampoco sería bueno que así lo hiciesen.

-Estoy de acuerdo -añadió el padre Francisco-. Yo sé que lo de mi madre fue una realidad para mí, pero no puedo obligar a los demás a que piensen lo mismo que yo, si no han tenido confirmaciones suficientes.

-Es por ello que la ciencia es el resultado de las comprobaciones. Primero nace la teoría, luego se verifica y si los resultados concuerdan con la hipótesis, entonces la ciencia la da por válida.

-Me ha venido a la memoria algo que estudié en los primeros cursos de bachiller, y que lo menciono ahora de una forma digamos nebulosa.

-¿Sí?

-Que Sócrates tenía una especie de daimon, o ángel protector. Y también creo recordar que Herman Hesse mencionaba en alguno de sus libros que de niño tenía otro ángel protector y si no le hacía caso, las cosas le salían mal.

-¡Vaya, Francisco! -exclamó Charles-. Ahora resulta que tú nos vas a salir más que crédulo.

-No, Charles. Lo que ocurre es que la vida no es todo lo que la sociedad o la ciencia decretan. Tampoco es únicamente lo que algunos charlatanes intentan decir a los demás para su propio beneficio. Pero por mi parte, y mi alma así me lo señala: la vida, tras el dolor que a veces nos causa amar a los seres humanos; después de un prolongado esfuerzo y trabajo sobre nosotros mismos, concede a quien lo persigue, un hermoso don.

-¿Qué don?

-La confirmación de saber que el alma en algunas personas no está encerrada en el cuerpo, y que en muchas ocasiones puede proyectarse más allá de la limitación física. Pero dejemos a Xavier que nos hable de Tutankamon.

-De acuerdo, Francisco -dijo Charles. El tema que has dejado abierto quizás requiera varias reuniones más.

-En eso es en lo que consiste ¿no? –sonrió el padre Francisco- en que Xavier nos pague el chocolate con churros...aunque pronto tendremos que pasar a los helados de chocolate...

Xavier tomó la palabra y dijo que antes de abordar el tema de Tutankamon, puesto que se había tocado el tema del daimon, le gustaría dar su testimonio sobre la existencia de los ángeles.

-Tengo muchas experiencias con ellos -comenzó el esotérico-, especialmente con los ángeles de la guarda, incluso conozco sus nombres, así como con los ángeles de curación y los ángeles custodios. Cada cual cumple con un papel asignado a las diferentes necesidades de los hombres. Incluso recuerdo que Vicente Beltrán decía que había muchos más tipos de ángeles, como los ángeles de los hogares, del trabajo o ángeles que cuidaban de las montañas o de los planetas.

Charles sonrió con fina ironía pero con cariño, aunque no interrumpió el monólogo de su amigo.

-Así como en todos los aspectos de la vida hay un orden y una jerarquía, sucede lo mismo con los ángeles. Sirva como ejemplo: la formación de las borrascas o de las tormentas tropicales. En ellas están implicados ángeles de categoría superior, o de vibración más elevada que los pequeños devas (ángeles) que conforman las gotas de agua. Si os fijáis, las galaxias en espiral tienen el mismo principio, pero se trataría de devas de mayor rango en la jerarquía de ángeles, dirigiendo una enorme cantidad de devas del plano físico sólido y colaborando en la construcción de millones de sistemas solares, de acuerdo a las directrices de grandes Logos Creadores o Logos Cósmicos.

 

-Uf -dijo Charles-, creo que hoy te has pasado varios pueblos, como dicen en Castelldefels.

Le había resultado imposible contenerse.

-Y en Zaragoza, también lo dirían –añadió Francisco con una sonrisa.

-Vale, lo reconozco –continuó Xavier-. Comprendo que afirmar categóricamente la existencia de ángeles o arcángeles que otorgan su propia vida para vitalizar y modelar las infinitas formas, incluidas las galaxias es, especialmente para Charles, llevarle a un punto donde sólo parece quedar margen para la incredulidad. Solamente deseaba ratificar la insinuación que Francisco había iniciado con los ángeles.

-Es que, Xavier-dijo riendo el científico-, a ti te dan un la ocasión de hablar y eres capaz de convencer al más incrédulo de los mortales de que los átomos están divididos en millones de partículas.

-Pues ahora que lo dices, según el Tratado sobre el Fuego Cósmico...

Los dos amigos miraron sorprendidos y a punto de echarse a reír. Xavier comprendió que no terminarían nunca y que el científico se burlaría un poco más, si decía la cantidad de partículas que contenía un átomo físico, según el esoterismo y no siguió.

-Bueno...os hablaré de lo que prometí la semana pasada.

-¡Bien! –exclamó el padre Francisco, que ardía en deseos de que le contases historias de la lejana civilización de los faraones.

-Cuando observé, admirado, las habitaciones del impresionante tesoro arqueológico, en el primer piso del Museo de El Cairo, dedicadas por completo a lo encontrado por Howard Carter en la tumba de Tutankamon, no pude por menos que conectar todas mis antenas, y enseguida comprendí que estaba leyendo un libro abierto.

 Parecía extraño que la clarividencia mostrase tantos detalles de aquella gloriosa civilización. Los sacerdotes, que habían dispuesto los restos del cuerpo de aquel joven faraón, eran verdaderos iniciados y sabían plasmar las virtudes, las cualidades, las energías que había logrado dominar. Sin lugar a dudas se trataba de alguien muy especial. Para mí, perfectamente, podría ser una antigua encarnación del propio Cristo o de una Entidad de similar categoría. Y así lo quisieron remarcar los sacerdotes. Ése divino Ser, que había sufrido un atentado y había muerto a consecuencia de las heridas sufridas, estaba adornado con una serie de símbolos que indicaban su elevado grado iniciático, equivalente a la sexta iniciación, la misma que Cristo demostró ante la cristiandad con Su Ascensión a los cielos.

Francisco y Charles se le quedaron mirando con los ojos como platos. Enseguida habrían preguntado "¿Como dices esa barbaridad?", pero callaron y pensaron que más tarde Xavier daría alguna explicación sobre una afirmación que les había dejado mucho más que impresionados.

 

 

 

 

 En una de sus manos había un látigo con la representación pictórica de los 7 cuerpos, las 12 energías del Zodiaco; en la otra un cetro de poder aludiendo claramente a la columna vertebral y la cabeza. El símbolo tenía las 33 vértebras, -representadas por cuentas de oro y lapislázuli- o grados que tanto rentabilizan los hermanos masones en sus logias, mandiles y símbolos.

Y, por si alguna de esas reliquias fuera extraviada, los sacerdotes reflejaron la misma idea en varios de los elementos de la momia y su ataúd: 3 antropomórficos y 4 en forma de habitáculo, con las paredes de oro macizo, totalmente grabados con alegorías al despertar y a la evolución de la serpiente kundalini.

-Se hace extraño que menciones el símbolo de la serpiente -exclamó sin querer interrumpir Francisco-. Siempre ha sido considerada por la Santa Madre Iglesia como la gran tentadora.

Pues -continuó Xavier- es la misma alegoría usada por Moisés cuando izó la serpiente en el desierto. También es utilizada casi siempre acompañando a las figuras de Adán y Eva, así como en los diferentes grados de evolución del reino humano. Esa figura la encontramos en todas las tradiciones del globo, tanto en Oriente como en Occidente. Quizás la más famosa sea la serpiente ondulante, que en la pirámide de Chichén Itzá en México, es dibujada por la luz del sol en los escalones, en los momentos de los solsticios.

Cuando los peldaños de piedra son iluminados por la luz del sol, producen un movimiento serpenteante sorprendente tanto por su belleza como por su dificultad de ejecución y que plasman el grado de avance científico y arquitectónico logrado.

-¿Qué es kundalini? –preguntó Charles.

-Desde el punto de vista esotérico, y deseo aclarar que esotérico no significa necesariamente que no se desee que se sepa, sino que yace oculto a la vista o a la comprensión de las personas que están sumergidos en la vida cotidiana, se dice que el alma desciende al cuerpo físico en dos puntos principales: el cerebro y el corazón; pero después, ese rayo de conciencia y vida se establece en siete centros principales, y uno de ellos es la base de la columna vertebral, el coxis, donde reside el aspecto voluntad. Podría decirse que es solamente un polo; el otro reside en lo alto de la cabeza o coronilla.

 

Ambos polos, en algún momento de la evolución del iniciado, deben unirse con la energía eléctrica que se conoce como kundalini. Se dice que es similar a una serpiente enroscada y que cuando despierta se yergue en forma de espiral rodeando la columna. Cuando tal acontecimiento ocurre, inunda al iniciado, que está preparado, una tremenda avenida de energía y vida. El símbolo más conocido en Occidente es el caduceo de Mercurio. En éste se observa cómo una serpiente asciende por la copa de la vida cuyo eje es la columna vertebral.

-Pero-dijo Charles-, tal vez eso es lo que vulgarmente se denomina una "leyenda urbana".

-No, Charles, no es un mito. El propio Jesucristo aludió a este tema al decir: "en verdad os digo que vosotros sois el templo de Dios" y en otro lugar afirma que "ese templo tiene siete puertas". El que la ciencia lo considere como tal, es su problema, pero, amigo Charles, esto es algo básico y fundamental. Te diré más. Muchos yoguis y místicos han intentado despertar esa energía como si fuese la panacea o la piedra filosofal para sus vidas, pero no han comprendido verdaderamente que la esencia de kundalini es lo que se denomina "fuego de la materia", según se afirma sabiamente en El Tratado sobre Fuego Cósmico (otro libro de la autora de Belén al Calvario, Alice A. Bailey).

-¿Y qué ocurre?-preguntó Francisco.

-Si con la fuerza de la voluntad y la mente se intentase despertar la energía de kundalini, mediante visualización y respiración o por un accidente, ésta ascendería con un ímpetu tan enorme que quemaría los tejidos cercanos a la columna vertebral y también los del cerebro. Abriría además un agujero en la red etérica del ser humano y generaría graves destrozos en los cuerpos y por ende la locura.

 

-¡Por Dios, Xavier! –nos asustas.

-No... No es peligroso cuando se ha desarrollado el aspecto corazón, pero de todas las formas se prohíbe a los estudiantes de esoterismo que traten de activarla, no sólo a esa energía, sino a cualquiera de las energías o chakras que éstos catalizan, ya que al no ser clarividentes, podríamos estar interfiriendo en el decurso normal y saludable para el cuerpo. Si intentáramos activarlas, quizás estaríamos inhibiendo otras corrientes o bien al contrario y estaríamos activando en demasía ese centro. Pienso que esa es la causa oculta de las cremaciones instantáneas. Por suerte es un fenómeno muy raro; pero hay muchas evidencias que relatan, que han sucedido recientemente en varias partes del mundo. Quizás el más sonado sea el de un hombre que estaba tumbado en la cama, en un hotel de los Estados Unidos de América. Resultó quemado y las sábanas de la cama ligeramente chamuscadas. Sus cenizas pesaban 250 gramos. Ha habido cremaciones en las que el cuerpo no se quemó por completo y quedaron un brazo o una pierna incólumes.

-Bueno...sigue con Tutankamon -rogó Charles-que en ocasiones pensaba que a su cerebro le pasaría lo mismo que al hombre del hotel. Sin duda el cerebro de Charles era privilegiado, pero sus razonamientos, a lo largo de su vida de científico, habían sido de otra naturaleza y escuchar la lógica de Xavier, le ocasionaba en ocasiones alguna fricción que otra.

-La máscara de oro macizo, que cubría su momia, tenía también esas representaciones además de otras, todavía más esotéricas, que tienen que ver con la iniciación que manifestó aquel divino Ser. Parece que los antiguos faraones tuvieron el mismo rango, a juzgar por los atributos simbólicos que nos muestran en sus vestiduras... a no ser que constituyera una utopía idealizada por aquellos sabios sacerdotes egipcios.

-En la frente de Tutankamon se hallan una cobra y un buitre. Alegoría que nos indica la situación de su kundalini corporal.

 

Su parte delantera asciende hasta la frente y se convierte en un buitre que se alimenta del pequeño yo y la cobra es kundalini que asciende por las 33 vértebras de la columna vertebral, desde el coxis hasta la cima de la cabeza, cuyo lugar exacto, es la parte etérica de la glándula pineal. Lugar conocido como el Gólgota o monte de la calavera, en donde la tradición sitúa la ignominiosa crucifixión de Jesús a los 33 años. En la vértebra número 30 se recibe la tercera iniciación, generalmente cuando no estamos en encarnación física y el cerebro no es consciente de ello. Esta iniciación la ostentaban los sacerdotes egipcios, pues su bastón o cayado así lo indicaba. El mencionado báculo tenía un pequeño hueco en su base o coxis y terminaba imitando la forma de la glándula carótida.

-¿Esa tercera iniciación -preguntó el padre Francisco- es la misma que indicaba el párrafo que leímos del libro "De Belén al Calvario"?

-Así es -contestó Xavier- La tercera iniciación es considerada por la Jerarquía oculta del Planeta como la primera iniciación a los misterios de las estrellas, por así decirlo.

-¡Cuánto me gusta escuchar conocimientos tan extraños para mí! –exclamó Francisco.

-Los atlantes -continuó Xavier- poseían el don natural de la clarividencia, pero también tenían un inconveniente (al menos visto desde el punto de vista de nuestra situación actual): no sabían diferenciar la realidad física de la astral. Para ellos esos dos mundos eran uno solo. En Tutankamon, esa energía seguía hasta más arriba, aunque estuve dudando unos cuantos años al respecto, pues no había nada en su atuendo que denotara el paso de esa energía por el cuarto estado iniciático. Las posiciones de la cobra y del buitre, fusionados en el centro de su frente, tienen que ver con la quinta iniciación. Ya os explicaré las iniciaciones que demostró Cristo ante sus apóstoles y nos dejó el testimonio para cuando recorramos un camino similar al suyo... y "tengamos ojos para ver".

La energía que vitaliza el cuerpo humano tiene un intrincado y complejo cableado etérico. Allá donde se juntan varios de esos cables, se forma un centro de energía mayor que tiene forma de rueda girando a enorme velocidad y se encarga de vitalizar una de las glándulas del sistema endocrino humano.

Algo que es iluminador en este complejo estudio sobre la vida y pasión de Jesucristo. Esa energía serpentina que llamamos kundalini, tiene dos polaridades, una positiva o buena y otra negativa o mala y ambas pueden llegar hasta la cabeza. Se fusiona allí y forma una balanza, con el punto neutro de tensión entre ambas fuerzas, simbolizadas como el ladrón bueno y el ladrón malo, estando Jesús en el centro. El caduceo de Mercurio tiene como base el conocimiento de ese símbolo.

 

 En la figura de Tutankamon, se observa cómo la serpiente desciende hasta el entrecejo y el buitre asciende hasta allí, fusionándose ambas fuerzas y dando a esa entidad la fuerza de la clarividencia y de otros poderes superiores, al haber quedado vitalizado el centro conocido como tercer ojo, contraparte etérica de la glándula pituitaria.

-¡Esto parece que va en serio! -exclamó el padre Francisco.

-Desde luego, Xavier, no te andas con rodeos -dijo Charles-. Nunca antes había escuchado una conversación igual. Extraterrestres, atlantes, pirámides, faraones, Moisés y ya para rematar, la suposición de que Tutankamon era posiblemente una encarnación anterior de Cristo.

-Esto último es algo mío, pero si no era Él, pudo ser otro de la misma jerarquía o grado iniciático. Tal vez lo más importante del tema es que los seres humanos tienen por delante muchas vidas e iniciaciones hacia la vida espiritual que se van consiguiendo a lo largo de las reencarnaciones.

-¿Pero seriamente crees en la reencarnación? -preguntó Charles.

-Evidentemente que sí. Es una ley implícita en la naturaleza, en la evolución. Todo sigue una ley de ciclos con el propósito de evolucionar en conciencia, la evolución de las especies o la adaptación al medio ambiente, es una constante universal. De no ser así, el mundo ya se habría colapsado en el caos y la entropía absoluta.

-Jesucristo también habla de la reencarnación según San Mateo cuando le preguntan "¿Por qué es necesario que Elías venga primero? Respondiendo Jesucristo les dijo: A la verdad Elías viene primero y restaurará todas las cosas. Más os digo que Elías ya vino y no lo reconocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos. Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista".

Pintura de Olsen

Yo mismo podría dar testimonio de mis tres últimas encarnaciones, pero por ahora no lo considero necesario. Creo que ya ha quedado demostrado este tema, aunque puedo ampliarlo si lo consideráis oportuno en otra reunión.

El investigador Dr. Ian Stevenson ha reunido suficientes testimonios de reencarnaciones a lo largo de los últimos años. También Brian Weiss, psiquiatra, en su libro "Muchas vidas. Muchos maestros", llega a esa conclusión de la realidad de la reencarnación.

Hay algunos casos que fueron muy aireados por la prensa hace ya unos cuantos años. Uno, que recuerdo en estos momentos, se refería a un niño de Toledo. Insistentemente rogaba a sus padres que le llevaran de viaje a Sevilla. Él recordaba que había vivido allí su vida pasada, que era hijo de unos panaderos y que se lo demostraría cuando le llevaran. Tanto insistió el muchacho que cuando cumplió los siete años hicieron un viaje a Sevilla. Al salir de la estación, el niño les condujo directamente a esa panadería y les indicó quiénes habían sido sus padres anteriores. Incluso cuando un cliente entró, comentó: "este señor se llama Pedro y me debe veinticinco pesetas" Los panaderos corroboraron todo lo que el niño mencionó. Los panaderos se quedaron pasmados, pues no conocían al niño, y narraron su particular tragedia. Habían perdido un niño de diez años en un a un accidente de tráfico. Sin duda se llevaron una enorme alegría al constatar que la vida sigue después de la vida.

Con un título similar, el Dr. Raymond Moody editó un libro en el que relataba sus experiencias en los diferentes hospitales en los que trabajó. Se dedicó durante muchos años al cuidado de enfermos terminales, llegando a recopilar más de mil casos sobre el tema. Los pacientes que volvían a la vida, después de haber estado clínicamente muertos, contaban experiencias de encuentros con seres luminosos que les ofrecían la oportunidad de regresar a este plano físico o bien proseguir hacia el plano espiritual, esas experiencias no estaban sujetas a las creencias religiosas de los pacientes. En resumen, no parece ninguna falacia la afirmación de que hay un algo que perdura después de la muerte del cuerpo físico.

-Parece que estamos obsesionados con negar la evidencia –añadió el padre Francisco.

- Como os decía -continuó Xavier que no deseaba perder el hilo de su discurso-, evidentemente no hay dos caminos iguales, pero Cristo se encargó de decir que Él era el camino para llegar a la casa del Padre, a la fusión del YO (alma) con el YO superior o mónada o Padre en el cielo.

Y ahora voy a decir algo que le gustará especialmente a Francisco, pues al fin y al cabo, en mi opinión enlaza todo esto que estamos hablando con el verdadero significado de la vida de Jesucristo.

Las etapas del ser humano hacia el "Reino de los Cielos" por las que todos tenemos que pasar, están simbolizadas por siete principales acontecimientos o iniciaciones. Podría añadirse que en total son nueve, pero las dos últimas se encuentran tan lejos de nuestro actual estado de conciencia que no las tendremos en cuenta.

1.- El segundo nacimiento, el nacimiento en la cueva del corazón.

2.- El Bautismo o la purificación de las aguas emocionales.

3.- La transfiguración o la iluminación de la mente para emitir las palabras correctas, la discriminación, el mensaje de amor del Cristo.

4.- La renunciación al Ego, al YO o la crucifixión.

5.- El entierro en el sepulcro nuevo y blanqueado por fuera.

6.- La resurrección... (Si aceptamos que murió en la cruz.)

7.- La ascensión al cielo.

Hay además otras iniciaciones menores como el paso del árido desierto en la que se enfrenta ante las tentaciones o pruebas de la carne o del cuerpo físico, del cuerpo emocional y finalmente, quizás la más sutil, la del mesianismo o idealismo mental... en la que el tentador –morador en el umbral- ofrecía a cambio de su adoración todos los reinos del mundo. También la entrada en Jerusalén, la "ciudad de las dos reconciliaciones" –se puede entender como los dos hemisferios cerebrales, cada cual con su peculiar función, cómo la entrada de la energía divina en la cavidad de la cabeza, montando un burrito blanco (contraparte etérica de la glándula carótida, conocida en esoterismo por el alta mayor. Es el punto de la tonsura sacerdotal) aún no montado por ningún ser humano en aquellos tiempos.

Cristo era, ni más ni menos, el primer ser de la oleada humana en haberlo logrado – por ello Dios o el Logos Planetario se regocijaba en él. Fijaos que también se intentaba expresar lo mismo con la frase "la tumba blanqueada por fuera y que no había sido usada aún por nadie".

-La verdad, Xavier, -dijo con los ojos resplandecientes Francisco- que no puedo saber si lo que dices es verdad. Pero hay algo que hace vibrar a mi corazón. Es como si intuyese que algunos misterios pueden tener una explicación. Por parte de los teólogos se intentan explicar las Sagradas Escrituras de una forma, pero claro, -se detuvo unos segundos -... quizás no tenemos todas las claves para resolver los misterios... Quizás, como dices, se hallan dispersos por varias partes del mundo, las que ni siquiera se conocían en la época en que se escribió el Nuevo Testamento o los Evangelios... Pues razonablemente me pregunto: ¿Sabían aquellos santos padres que escribieron con buena fe, así como los más insignes sabios que han interpretado los acontecimientos, algo sobre la Tierra, además de que era plana e "ignota", o sobre los billones de estrellas? ¿Sabían verdaderamente algo acerca del Polo Norte, o la cordillera del Himalaya? Y aunque algunos lo supiesen... ¿lo podrían haber esparcido a los cuatro vientos sin miedo a ser quemados?

Charles y Xavier le miraron. Y debieron pensar lo mismo. El gran corazón de Francisco, el sacerdote y padre espiritual que en todo momento se había sacrificado por Cristo y su Iglesia, había rasgado una pequeña brecha en el velo que oculta la sabiduría y su mundo empezaba a recibir una luz diferente. Un resplandor dentro del cual Cristo crecía en tamaño. Pues había una cosa clara: Cristo no era únicamente el representante de una sola religión, sino que estaba relacionado con toda la humanidad. Sus logros eran los de la raza humana.

-Tutankamon -continuó exponiendo Xavier, poseído por una fuerza mayor que él, cómo si la sabiduría ancestral y los conocimientos más universales encarnasen en ese preciso momento en su mente y su lenguaje- también demostró tener la sexta iniciación, su barba tiene 33 nudos... más claro y contundente no pudieron hacerlo aquellos sacerdotes iniciados.

La figura de Tutankamon estaba adornada con varios collares, unos de color rojo simbolizando la energía del poder, otros collares de color azul, demostrando la energía del amor y otros de color verde simbolizando la inteligencia. Sin lugar a dudas dejaron constancia de que aquel ser tan especial encarnaba el dominio de aquellas energías tan poderosas en su persona.

Las radiografías hechas a su cuerpo momificado han demostrado que era un hombre joven, de unos veinte años y fuerte, pero murió a causa de un accidente o de un atentado.

Han usado las técnicas más actuales para averiguar todo lo posible de su vida, si bien no han podido penetrar en los secretos de la descripción simbólica de su tumba. Para ello es necesario "tener ojos para ver" lo oculto, lo que velan las apariencias... los símbolos. ¿Qué más se puede decir de ese ser tan especial?

-¿Qué es lo que despejó tu duda al respecto de esa posible cuarta iniciación? –preguntó Charles.

Una noche me acordé del tema y quise penetrar mentalmente en su sepulcro y vi que tenía en la cabeza un sombrerete formado por perlas, en forma de cuatro serpientes enlazadas. Para mí fue un descubrimiento maravilloso, pues finalmente ratificaba mi tesis al descifrar la gran figura de esa divinidad, posiblemente mal comprendida y peor inscrita en la historia de la egiptología.

-Cuando hablaste de las pirámides -preguntó Charles- y de la esfinge, no acabaste de descifrar el lugar ese tan especial en el que podrían hallarse los archivos o huellas de nuestros antepasados atlantes. ¿Pudiste penetrar en ese misterio?

-Ya decía yo que se hizo para "cuando tuviéramos ojos para ver y comprender el simbolismo".

Creo que insinué demasiado al mezclar la esfinge como elemento inseparable del conjunto.

En la constelación de Orión encontramos al cinturón de tres estrellas, llamadas en oriente los tres reyes magos, señalando el camino hacia la casa del Padre, o la estrella de la constelación del Can Menor: Sirio.

La esfinge marca la orientación que hay que seguir para encontrarla, pero como dicen en el Zen, "el maestro indica una dirección con el dedo y el estúpido mira el dedo"... creo que habríamos de dejar de mirar al dedo y aceptar las indicaciones que nos dejaron.

La esfinge puede equipararse a las posiciones de las nebulosas difusas M42 y M43, indicando la dirección que hay que seguir, con relación a las tres pirámides y la esfinge como un todo, señalando la situación de Sirio.

Como sea que esa posición se ha desplazado, es cuestión de averiguar y calcular ese desplazamiento en fracciones de mil años y buscar en los lugares resultantes.

Hay otras indicaciones que habría que tener en cuenta. En la gran pirámide, atribuida a Keops, la más antigua y perfecta de las tres que se encuentran en Giza, la cámara del rey o el habitáculo en el que encontraron el sarcófago profanado y roto, se encuentra a un tercio de la altura y en esa misma proporción encontramos en la esfinge el corazón del hombre liberado, el hombre iniciado, el hombre-dios que mira la salida del astro rey... una relación harto misteriosa.

-¡Creo que por hoy basta! –terminó Xavier después de un breve silencio.

-Sí, creo que es más que suficiente -dijo Francisco.

Los tres amigos dejaron el café Moka y caminaron pausadamente Ramblas abajo. Xavier les mostró los quioscos de los pájaros y de las flores, así como las estatuas vivientes que daban vida y colorido a aquel paseo tan típico de Barcelona.

 

Según bajaban, a la derecha, estaba el Mercado de la Boquería. Los puestos de frutas fueron los primeros en impactar sus pupilas, abiertas por la sorpresa que les había deparado el hecho de contemplar una variedad tan grande de frutas, formas multicolores, expuestas tan atractivamente que invitaban a los paseantes a comprarlas, si bien los precios no eran los más baratos del mercado.

Tuvieron el placer de contemplar el Gran Teatro del Liceo, recuperado de las cenizas del último incendio que sufrió el 31 de enero de 1994, tras una historia larga en éxitos, atentados, demoliciones, etc.

Pasaron cerca del Hotel Oriente, antaño uno de los mejores hoteles de Barcelona. Enfrente estaba el Frontón Colón, lugar de reunión de algunos partidos políticos de izquierda y centro de apuestas. Llegaron al Museo de Cera prometiéndose visitarlo en otra ocasión, y prosiguieron inmersos con una reconfortante sensación de paz y beatitud hasta llegar al monumento dedicado a Cristóbal Colón, señalando con su brazo y su dedo índice a América; aunque se ha demostrado que la ruta señalada no era exacta, y, un poco más abajo arribaron al borde del mar; a una parte del puerto en la que estaban ancladas las barcazas conocidas como golondrinas.

 

-Para el verano, si os apetece, podríamos reunirnos en una de las barcas –sugirió, poniendo cara de niño, el padre Francisco.

Sus amigos sonrieron ante el tono de voz, tan inocente del sacerdote del corazón de oro.


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