Capítulo 54

 

La Sábana Santa

 

-¡Por fin!- dijo con enorme satisfacción Charles mientras soltaba con júbilo un grueso informe conteniendo más de 100 páginas y unas 200 fotografías, en la mesa de la cafetería.

-¿Qué es? –preguntando Xavier, confiando en que fuese lo que tanto llevaban esperando.

-Hoy mismo-respondió Charles emocionado-, me ha llegado todo el informe del análisis realizado a la Sábana Santa, cuyo resumen fue publicado por la revista National Geographic en Junio de 1980 (Vol. 157, nº 6).

-¡Bien! –gritaron Xavier y Francisco.

-En él –continuó el científico- explican la gran cantidad de pruebas que se hicieron a ese lienzo. Se llegó a la conclusión de que data de unos 2000 años atrás. En él se encontraron restos de polen de plantas extinguidas en el Próximo Oriente hace ya más de mil años, por lo que hay una gran probabilidad de que la sábana pertenezca a la época y lugar en que la tradición la sitúa.

En ella se aprecia que estuvo envuelto un hombre corpulento para aquella época, en que la estatura apenas si llegaba a 1,50 m. de alto. Aquel cuerpo medía 1,77 m.

Se observa claramente que en el momento en que su cuerpo explosionó, como tragado por el éter, el lienzo quedó impregnado mostrando con todo detalle el estado en el que había quedado aquel torturado cuerpo. Se observa nítidamente cómo los músculos estaban perfectamente marcados. La espalda no estaba aplastada por el peso de su cuerpo. Daba la impresión de que permanecía flotando o levitando. Este efecto fue acentuado por el áloe y la mirra con que fue embalsamado y cuyos restos pudieron detectar los científicos en sus análisis.

 

Están dibujados con total nitidez los hilillos de sangre que emanaban de las heridas causadas en las muñecas por los clavos que las atravesaron. También se deduce la posición de los clavos que sujetaron sus pies.

La corona de enormes espinas (xiphus spina christi), procedente de Palestina, clavada en su cabeza, todavía provocaba que la sangre fluyera a través las heridas. Los azotes dejaron horribles huellas sobre la piel. Incluso se pueden distinguir las laceraciones ocasionadas por el madero que llevó sobre los hombros. De igual forma, la profunda llaga del costado evidenciaba que había continuado sangrando. Los pómulos también habían sido golpeados.

-¡Dios mío! –exclamó Francisco.

-En fin-continuó Charles-, que la sábana es como una radiografía completa del cuerpo que envolvió aquel sagrado testigo de la historia. Aunque se puede decir que no es un testigo mudo, ya que ratifica todo el martirio al que fue sometido Jesús. Y un descubrimiento, se puede afirmar, que indica algo no esperado.

Sin lugar a dudas, el cuerpo envuelto en la sábana no estaba muerto. Las heridas sangraban por todas las partes... y un cadáver no sangra... aunque depende de la temperatura ambiente y del tiempo en que tardaron en descolgar el cuerpo.

-¡Qué me dices!-dijo con los ojos brillantes el sacerdote.

-Lo que has oído. Incluso se ha podido determinar que las manchas de sangre viva –coagulada- fue impresa antes que el cuerpo con las manchas de sangre muerta –desecada- y rodeada de líquido seroso tocara la sábana.

-Entonces...se deduce que Jesús no murió.

-Si Jesús fue quien estuvo envuelto en la sábana, así es, ya que a las 36 horas, los vapores de putrefacción de un cadáver habrían deteriorado los labios, cosa que no se detecta en la Sábana Santa.

-Entonces...

-Vamos a terminar -dijo Xavier con enorme interés.

-Sólo una cosa más -dijo Francisco- ¿Se sabe algo sobre el sudario de Oviedo? ¿Es una tela pintada con posterioridad?

-No, en absoluto, ambas telas provienen de la misma localidad, ya que además de tener una hilatura en forma de Z, ambas tienen pólenes y manchas de áloe y mirra típicas del Mar Muerto. El número de fibras su grosor es también idéntico. Ambas podrían tener unos 2.000 años de antigüedad. Su peso es, igualmente, de 23 mg/cm2.

También-siguió Charles-, gracias al avance de la tecnología, diseñada para el estudio de la Luna y de Marte, se ha podido hacer una fotografía tridimensional del cuerpo de Jesús, analizar todo el paño con diferentes tipos de luz polarizada y ultravioleta.

 

 Se hicieron algunas imágenes del rostro de Jesús, usando un procesador de imagen tridimensional y se hallaron que habían aplicado, sobre los ojos del cadáver, dos monedas de la época con la efigie de Poncio Pilatos, acuñadas entre los años 29 y 32 de nuestra Era. Aparte de que era una tradición tapar con monedas los ojos, también podría haber sido para mantener cerrados los párpados.

Como sabéis, yo fui uno de los 30 expertos americanos, en todos los campos de la ciencia, de la industria espacial, militar y médica que colaboramos con varios científicos italianos. Así es que lo que os comento, se puede decir que es de primera mano. Si bien he esperado hasta tener en mi poder los documentos.

-Tal vez me gustaría saber más sobre el tema-dijo Francisco.

-Si después de lo que estamos hablando tienes más interés en profundizar en el estudio, podrías sondear las opiniones de todos los expertos que estuvimos allí o solicitar la revista que os he mencionado o bien ponerte en contacto con las diferentes asociaciones del estudio de la Síndone de Turín... incluso podrías consultar los datos de la exposición que hubo en Barcelona desde el 23 de marzo hasta el 10 de abril de 1991, en el Museu d'Història de la Ciutat, en la que se trató profusamente este tema.

-Sin duda, son muy buenas sugerencias.

-Hay algo extraño -continuó Charles-. Se analizó la sábana con el sistema de datación AMS: Medición de la radioactividad mediante la espectrometría de los aceleradores de masa, conocido como el carbono 14 y fue datada entre el 1260 y el 1390. Pero resulta que de la sábana se recortaron siete centímetros cuadrados (7x1 cm). El trocito se dividió en tres partes y se envió a tres laboratorios (Oxford, Tucson y Zúrich) para el mencionado examen del carbono 14 y hubo grandes discrepancias entre los científicos, pues el tejido enviado, supuestamente de la Sábana Santa, tenía distinta densidad (43 mg/cm2) que la que tiene la propia sábana (23 mg/cm2).

-¿Y qué puede significar?-preguntó Xavier.

-Tal vez la Iglesia trataba de ocultar algo muy comprometedor acerca de la Sábana Santa, como el hecho de que Jesús no había muerto en la cruz; pero lo cierto es que hay numerosas emisiones de monedas con la efigie de Jesús, acuñadas antes del siglo VII, alguno de cuyos troqueles representan el rostro del Maestro con tal fidelidad que se podrían superponer al rostro de la Sábana Santa. A pesar de esta prueba, se niega la antigüedad de la sábana. Sin embargo, no llego a descifrar el enigma de la diferente densidad de las muestras analizadas. Sólo pienso que se recortó de otro lienzo de la Edad Media.

-¿Cómo empezó todo esto?-preguntó Francisco, que mostraba cierta fascinación sobre el tema.

-En 1898 -respondió Charles- el fotógrafo Secondo Pia, quiso hacer un primer plano del rostro de la Sábana Santa, y se dio cuenta al revelar aquel negativo, que lo que tendría que ser un negativo, resultó ser un positivo claro y contundente. Así que llegó a la conclusión de que la sábana era el negativo puro y duro del cuerpo de Jesús. La Iglesia decía que era una pintura piadosa de la Edad Media, pero nadie lo creía, pues se pensaba que era imposible pintar algo tan perfecto y lo que era todavía más extraño, es que fuera tan genial.

Los rasgos anatómicos eran totalmente insuperables, las manchas del suero y de las heridas estaban muy bien proporcionadas. Había un detalle que invalidaba aquella afirmación y es que se mostraba que no había sido crucificado por las manos. Que los clavos se habían hundido en las muñecas. Pero, creo que lo que, de verdad, más asustaba a la Iglesia era el temor a que se hubiera descubierto que Jesús no había fallecido en la cruz. La sangre fresca y la coagulada son del mismo grupo sanguíneo: AB.

Xavier pidió unos momentos de silencio y se sumergió en los éteres del tiempo... Nuevamente Charles y Francisco observaron cómo el rostro del vidente se transfiguraba y resplandecía. Su espíritu regresó al cuerpo al cabo de unos cinco minutos y les contó lo que había visto en esa Catedral de Turín.

-Os parecerá mentira - dijo Xavier.

-¿Sí?-preguntaron nerviosos los dos amigos.

-He visto cinco hombres... pero había algo en ellos...

 -¿Sí?-le interrumpieron

-Cerca de la Sábana Santa había una esfera semitransparente...una nave espacial de reducidas dimensiones... como un pequeño platillo volante...

-¡Dios!

-Tres de ellos parecían vigilar y los otros dos se han acercado a tan apreciada joya, la han descolgado, sustituyéndola por la copia de la misma, y la han transportado al vehículo.

-¡No puede ser!-exclamó Charles.

-Sí. Eso es lo que he visto. Luego, los cinco viajeros se han introducido en la esfera, y ésta se ha desmaterializado.

-¡Por Dios! ¡Lo que acabo de recordar! -gritó totalmente entusiasmado Francisco....

Los dos amigos se le quedaron mirando asombrados. Parecía que las sorpresas no terminarían nunca.

-Disculpad...luego lo cuento.

De nuevo Xavier entró en trance, pero en esta ocasión se puso a narrar directamente:

-Veo...dos sacerdotes discutiendo acaloradamente. Tocan la Sábana Santa. Hay un tercer individuo que asiente lo que le indican.

Francisco y Charles creían estar viendo una película de ficción. Afortunadamente, el rinconcito del café Moka en el que se encontraban estaba algo apartado.

...Se van todos...pero el hombre que ha recibido instrucciones se queda...y... Dios...

-¿Sí?

-Prende fuego a una cortina cercana al altar... se va a quemar...

 -¡Madre! ¿Es el original o la copia?-preguntó Francisco.

-¡No sé!-contestó automáticamente Xavier; pero creo que es la copia ya que el original se lo llevaron nuestros amigos cósmicos y prosiguió relatando su visión-. Uno de los fieles peregrinos que ve el fuego, y que parece un experto en seguridad contra el mismo, toma un hacha del armario anti-incendios y de un fuerte golpe rompe el vidrio... y... con un extintor apaga las llamas...

El esbirro, que le observa detrás de una columna, se marcha totalmente contrariado.

 -Entonces-dijo Charles-, estas visiones parecen explicar por qué la sábana fue encerrada en una vitrina... los altos cargos de la Catedral de Turín se dieron cuenta del hurto del lienzo, cosa que no entendían, ya que para tener acceso a ese recinto blindado era necesario tener las tres llaves de desbloqueo, y pensaron que una forma de borrar para siempre toda huella del cuerpo de Jesús y ocultar el tema del hurto, lo mejor era quemar la copia que tenían de la sábana...

 

 

-Debieron de dar las órdenes oportunas para llevarlo a cabo -continuó Xavier como si las mentes del científico y del esoterista estuviesen interconectadas y se les ocurriese la misma idea-... Debería ocurrir un día cualquiera, preferentemente sin que hubiese mucho público contemplando el lienzo. Pero, por suerte para los cristianos y tremenda decepción para ellos, alguien vio el fuego y actuó con gran celeridad, evitando la irreparable desaparición de la única copia de la sábana.

-¡Claro! –Continuó apasionadamente el padre Francisco- Por ello y para impedir posibles nuevos atentados contra la copia de la sábana, la propia curia se vio obligada a resguardarla tras un grueso vidrio blindado y depositarla en el interior de una urna. La Sábana Santa estará depositada allí hasta que en el año 2025 pueda ser contemplada de nuevo, sin cristal alguno de protección. Oportunidad que se repetirá cada veinticinco años.

-¿Tienen algo que ver los extraterrestres con todo esto? -preguntó Charles, quien se había sorprendido de verse a sí mismo preguntando tal posibilidad, como si fuese lo más normal del mundo.

-No lo creo -prosiguió Xavier- aunque hace muchos años que se celebró en Madrid un simposio sobre los contactos, que ciertos señores decían tener con el misterioso planeta UMMO. Uno de los temas expuestos trataba de la Sábana Santa. En él se intentaba demostrar cómo no pudo falsificarse una pieza de esta categoría histórica. También aseguraron que si, por alguna causa, la Iglesia decidía eliminar una prueba tan evidente de que Jesús no había muerto en la cruz, ellos procederían a requisarla y guardarla hasta que la Iglesia se hubiese renovado y, por supuesto, liberado de todos los reaccionarios que mantenían, a sabiendas y en contra de toda evidencia, el engaño sobre la muerte de Jesús. Daba la impresión de que algunos representantes de la Iglesia tenían más interés en guardar el secreto sobre la "no muerte en la cruz", que en propagar la alegría que produciría el hecho de saber que no lograron matar a Jesús. El lúgubre símbolo de la cruz debería dar paso al de un Mesías triunfante sobre la muerte, y que posiblemente sería un mensaje más acorde con la vida de Jesucristo.

 

Hubo unos segundos de silencio en los que Xavier se quedó pensativo.

-Si tuviera que decir quiénes fueron los autores del cambio del original por el duplicado de la Sábana Santa, me inclinaría más por pensar que fueron los miembros de la Jerarquía Planetaria. Creo que ellos se adelantaron a esos extraterrestres... Salvo que en realidad tengan la misma identidad.

-A mí me gustaría decir algo que creo que es importante-añadió Francisco.

-¿Sí?-preguntó Xavier.

-Ya han pasado muchos años desde que ejercí de párroco en un pueblecito de la montaña. Y parece que, sin ser en ningún momento consciente de ello, conocí a un joven que quizás era extraterrestre.

-¡Vaya con el cura de montaña! –exclamó Xavier.

-En todo momento-continuó el padre Francisco- pensé que era una solemne tontería, y producto de personas crédulas e incultas.

-¿Sí? –preguntó con impaciencia Xavier.

-Pero, por una extraña casualidad, el joven era sobrino de una maravillosa catequista que conocí en Zaragoza. Y ella estaba segura de que aquel muchacho era muy, muy especial. Pero hay algo más.

-Cuenta. Nos tienes en ascuas-dijo el científico que parecía haber entrado en otro mundo.

-Cuando la esposa del joven francés, que se llamaba Jacques, se despidió de mí, me dijo algo así como que la Santa Madre Iglesia tenía un tesoro, y que varios de los suyos deberían evitar que fuese quemado por sus propios hijos.

-¡No puede ser!-exclamó Xavier.

-Sí. Así es. Cuando he gritado entusiasmado, hace unos minutos, ha sido porque me ha venido a la memoria la mencionada frase.

-Entonces -dedujo Charles- aquel joven francés estaba diciendo algo realmente serio. Se podría decir que estaba en relación con los cinco visitantes de la visión de Xavier. ¿O que tal vez era uno de ellos?

-Eso parece –aseveró Francisco- Quizás fuese uno de los cinco...

-No sé-contestó Xavier.

-Siempre he sido muy incrédulo respecto a seres extraterrestres -dijo Charles- sin embargo, es verdad que, cada vez más desde los años sesenta, se están imponiendo las tesis de la existencia de los visitantes del espacio. Es cierto que, desde que vimos a nuestros astronautas vestidos con sus resplandecientes vestidos, todo lo que no era nada más que ciencia ficción se nos ha hecho mucho más creíble.

-Desde hace siglos –asintió Xavier- tal y como pude atisbar en una de las primeras visiones que os comenté acerca del nacimiento de Jesús, da la impresión de que hemos sido visitados por expediciones de otros planetas más evolucionados que nosotros. Algunos les han llamado "jardineros del espacio". Estas entidades nos visitan regularmente y casi podríamos decir que están evitándonos un conflicto nuclear.

 

Incluso en Los Evangelios se describe cómo unos carros de fuego transportaban a los antiguos profetas. Hechos similares se relatan en todas las antiguas culturas y civilizaciones, por no hablar de las continuas oleadas de platillos volantes que han sido avistadas a partir de la segunda guerra mundial, y que han podido ser observados en todas las latitudes e incluso perseguidos por aviones de las fuerzas armadas de algunos países.

 -Esto está que echa fuego-dijo frotándose las manos Charles.

-Durante un viaje que hice por el sur de la India-continuó Xavier-, visité un pequeño museo dentro de un templo del siglo XV. En una de las vitrinas había una reproducción en madera de "una vimana", un platillo volador. Sonreí por el hallazgo y asomando la cabeza por la puerta estrecha del museo, miré a mi izquierda, comparé el templo de piedra con aquella reproducción de la vimana, y constaté su tremendo parecido.

Esto nos lleva a una extraña pregunta... ¿Acaso esos dioses, que adoran en el mencionado templo, eran extraterrestres?

 

Parece que la historia se repite eternamente. La serpiente emplumada, Quetzalcóatl también tenía un traje resplandeciente y venía sobre una casa de fuego... y fue declarado dios protector de los antiguos mexicanos.


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